Sources of Ancient Healing Thermalism

El poema comienza preguntando Horacio a su amigo Vala cómo es la zona de Velia, porque su médico, Antonio Musa, le ha recomendado que vaya allí, y no a los baños de Bayas, ya que él necesita baños de agua fría para sus dolencias. Da los datos habituales sobre Bayas, y lo compara con las aguas termales frías de Clusio o de Gabios.

Quae sit hiems Veliae, quod caelum, Vala, Salerni,
quorum hominum regio et qualis via —nam mihi Baias
Musa supervacuas Antonius, et tamen illis
me facit inuisum, gelida cum perluor unda
5per medium frigus. sane murteta relinqui
dictaque cessantem nervis elidere morbum
sulpura contemni vicus gemit, invidus aegris
qui caput et stomachum supponere fontibus audent
Clusinis Gabiosque petunt et frigida rura.
10mutandus locus est et deversoria nota
praeteragendus equus. ‘quo tendis? Non mihi Cumas
est iter aut Baias’ laeva stomachosus habena
dicet eques; sed equi frenato est auris in ore—;

What’s the winter like, my Vala, at Velia, what’s the climate at Salernum, what sort of people live there, what kind of road is it —for Antonius Musa makes Baiae useless to me, and yet puts me in ill favour there, 5now that in midwinter I drench myself in cold water. Of course the town murmurs at its myrtle-groves being deserted, and its sulphur baths despised, so famous for driving a lingering disorder from the sinews, and takes offence at invalids who dare to plunge head and stomach under the showers from Clusium’s springs, or who repair to Gabii and its cold country-side. 10I must change my resort, and drive my horse past the familiar lodgings. “Where are you going? I’m not bound for Cumae or Baiae”; so will the rider say as he tugs in anger at the left rein — but the horse’s ear is in its bridled mouth—.

Vala, ¿cómo es en Velia el invierno?; ¿qué clima tiene Salerno? ¿Qué gente vive en aquella comarca y cómo es el camino? (Y es que Antonio Musa dice que Bayas no me aprovecha, pero hace que Bayas me odie, ahora que me baño en aguas heladas 5en mitad del invierno. En efecto, se lamenta ese pueblo de que se abandonen sus mirtos y se desprecien sus aguas sulfúreas, de las que se dice que arrancan el mal que se asienta en los nervios; y mira con malos ojos a los enfermos que osan poner su estómago y su cabeza bajo las fuentes de Clusio, y se van a Gabios y a su fresca campiña. 10Hay que cambiar de sitio y hacer que el caballo pase de largo las ventas que ya conoce. «¿Adonde vas tú? ¡Que no voy camino de Cumas o Bayas!» —dirá el jinete enfadado, tirando de la rienda izquier­da; pero es en el freno que lleva en la boca donde tiene la oreja el caballo.)

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